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Sinaloa de Leyva

Sinaloa De Leyva

 

Sinaloa de Leyva es la cabecera municipal del municipio de Sinaloa. Sinaloa de Leyva se fundó el 30 de abril 1585  de por los españoles con el nombre de La Villa de San Felipe y Santiago por Don Pedro de Montoya en las márgenes del Río Zuaque, hoy Río Fuerte, pero se despobló por los continuos ataques indígenas. En 1585 vuelve a fundarse esta villa, sobre el Río Petatlán, hoy Sinaloa, siendo sus fundadores Antonio Ruiz, Bartolomé de Mondragón, Tomás de Soberanes, Juan Martínez del Castillo y Juan Caballero; se avecindaron también, los soldados Juan Ortiz, Melchor Téllez, Juan Núñez, Jerónimo Rodríguez Parra, y muchos que se pierden en el anonimato. Tiene una de las más hermosas historias

En 1873 la alcaldía central de Sinaloa contaba con 8,616 habitantes y habían aumentado las alcaldías dentro de su distrito.

Localizado a 42 Km. al este de Guasave,  el lugar fue fundado por jesuitas y ahora cuenta con un interesante patrimonio arquitectónico de raigambre colonial. Por sus calles adoquinadas pueden admirarse construcciones del siglo XIX, que exhiben una variedad de estilos que van del más puro neoclásico al eclecticismo que campeó en la región durante el Porfiriato. A unos 48 Km. se encuentra la presa de Bacurato, también conocida como presa Lic. Gustavo Díaz Ordaz, en la que se puede pescar lobina negra y tilapia. En las localidades de Agua Caliente de Cota, Agua Caliente de Cebada y Las Pilas se puede disfrutar de aguas minero-medicinales. San José, un importante centro minero, se encuentra a unos 78 Km. de la población de Sinaloa de Leyva.

Nuño Beltrán de Guzmán, tras la repoblación de San Miguel de Culiacán, el 29 de septiembre de 1531, ordenó a Diego de Guzmán explorar el norte del recién conquistado territorio para la Corona española, y el bravo capitán se puso al frente el 4 de julio de 1533 de 50 soldados españoles y 1000 indígenas, quienes se adentraron en una región gris, de vegetación achaparrada y escasa, de tierra caliente, llena de lagartijas y bichos raros, cuya fisonomía se alteraba bruscamente al contacto de la humedad de los ríos que suavizaban despojándola de lo inhóspito y salvaje.

Diego de Guzmán exploró del río Peutatlán (ahora Sinaloa), hasta su desembocadura, descubrió en Tamazula, con pena y furor, que los fieros indígenas habían sacrificado a Diego Hurtado de Mendoza y a quince tripulantes de su barco San Marcos, al descubrir en manos de los indígenas clavos y restos de prendas de vestir españolas, durante la malograda aventura de Hernán Cortés de querer ensanchar sus dominios hasta los últimos huecos del golfo que después habría de llevar su nombre, y que había partido de Acapulco el 30 de mayo de 1532.